martes, 4 de enero de 2011

ANTIMASONS IN SPAIN


In "Anti-Masons deep roots in traditional Spanish thinking", Joan-Francesc Pont Clement [Cultura Masónica.2011; II (6) :52-62], puts the Inquisition (1738), at the front of the first anti-Masonic bans in Spain. Pont Clement added that this same year, the apostolic mandate In Eminenti an anti-Masonic bill issued by Clement XII is implemented first in Spain rather than in other countries. The ban against Freemasonry in 1751 was ratified by another edict of Ferdinand VI. Actions contrary to the ideas of rationalism and freedom introduced in Spain under French, English and Masonic influence. Fernando VII established in 1814, repressive anti-Masonic rules and a tough police action. From there, according to Clement Pont the Inquisition, the Church and the Bourbon monarchy fight against freedom, the nation and the constitution, actions alleviated by circumstantial connections between liberals and Masons, attacked again by the Absolutism (1824), who pursued Masonry harshly forcing many of its members into hiding in Spain or exhile abroad. Although the Queen Maria Cristina (1834), provides a temporary amnesty to the Spanish Freemasons, it was only in 1866 that the persecution stops.


Clear over the years was the presence of a White Spain conservative, traditional, catholic, pre-constitutional, anti-modern, enemy of secularism in public education, opposed to divorce law and universal suffrage and a Dark Spain, enemy ignorance and superstition, always side with the constitution and liberties, continually condemned and anathematized. Although the triumph of the ideals reformers began to be felt from 1931, a serious setback would occur after implementation of the government of Franco (1936), until his death in 1975. For the White Spain, Jews, Masons, Calvinists, atheists, Lutherans, communists, satanists, Anglophiles and Semites were the same. A libel of José Torrubia would label the previous as sodomites grave sin in various religions in those times. To Pont Clement, the Spanish anti-Masons is rooted in the fundamentalist resistance to modernity, the values of enlightenment, opposition to equality, freedom and tolerance.

ANTIMASONISMO EN ESPAÑA

En ”Raíces profundas del antimasonismo en el pensamiento tradicional español”, Joan Francesc-Pont Clement [Cultura Masónica.2011; II (6):52-62], achaca al Tribunal de la Inquisición (1738), las primeras prohibiciones antimasónicas en España. Agrega Pont Clement que en este mismo año, el mandato apostólico In Eminenti de factura antimasónica emitido por Clemente XII es llevado a la práctica primero en España antes que en otros países. La prohibición contra la masonería seria ratificada en 1751, mediante otro edicto de Fernando VI. Acciones contrarias a las ideas de racionalismo y libertad introducidas en España bajo influjo francés, inglés y masónico. Fernando VII establecería en 1814, normas represoras antimasónicas y una dura acción policial. A partir de allí, según Pont Clement el Santo Oficio, la iglesia y la monarquía borbónica lucharían contra la libertad, la nación y la constitución, acciones aliviadas por uniones circunstanciales entre liberales y masones, agredidas nuevamente por el Absolutismo (1824), que persiguió duramente a la masonería obligando a muchos de sus integrantes a ocultarse en España o exhilarse en el extranjero. Aunque la Reina María Cristina (1834), otorga una amnistía temporal a la masonería española, es recién en 1866 en que cesa la persecución.

Son claros a lo largo de estos años la presencia de una conservadora España blanca, tradicional, católica, preconstitucional, antimoderna, enemiga del laicismo en la enseñanza publica, opuesta a la ley del divorcio y al sufragio universal y de una España negra, enemiga de la ignorancia y la superstición, siempre del lado de la constitución y las libertades, condenada y anatemizada de continuo. Aunque el triunfo de los ideales renovadores empieza a notarse a partir de 1931, un serio retroceso ocurriría luego de la implantación del gobierno de Franco (1936), hasta su muerte en 1975. Para la España blanca, judíos, masones, calvinistas, ateos, luteranos, comunistas, satanistas, anglófilos y semitas eran lo mismo. Un libelo de José Torrubia llegaría a etiquetar a los anteriores de sodomitas, pecado grave en diversas religiones por esas épocas. Para Pont Clement, el antimasonismo español hunde sus raíces en una resistencia fundamentalista a la modernidad, a los valores de ilustración, a su rechazo a la igualdad, libertad y tolerancia.

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